En la antigua Grecia Sócrates tenía una gran reputación de sabiduría. Un día vino alguien a encontrarse con el gran filósofo, y le dijo:
– ¿Sabes lo que acabo de oír sobre tu amigo?
– Un momento, –respondió Sócrates– antes de que me lo cuentes, me gustaría hacerte una prueba, la de los tres tamices.
– ¿Los tres tamices?
– Sí,-continuó Sócrates– antes de contar cualquier cosa sobre los
otros, es bueno tomar el tiempo de filtrar lo que se quiere decir. Lo
llamo el test de los tres tamices. El primer tamiz es la verdad. ¿Has
comprobado si lo que me vas a decir es verdad?
– No, sólo lo escuché.
– Muy bien. Así que no sabes si es verdad. Continuamos con el segundo
tamiz, el de la bondad. Lo que quieres decirme sobre mi amigo, ¿es algo
bueno?
– ¡Ah, no! Por el contrario.
– Entonces, -cuestionó
Sócrates– quieres contarme cosas malas acerca de él y ni siquiera estás
seguro de que sean verdaderas. Tal vez aún puedes pasar la prueba del
tercer tamiz, el de la utilidad. ¿Es útil que yo sepa lo que me vas a
decir de este amigo?
– No, en serio.
– Entonces, -concluyó Sócrates– lo que ibas a contarme no es ni cierto, ni bueno, ni útil; ¿por qué querías decírmelo?
Jul 30











5 comentarios
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Es cierto, los chismes solo traen problemas, pero hay personas que desgraciadamente los alimentan, lo mejor es cortar por lo sano, no es la difusión de palabras, sino más bien la transferencia de espiritus, dice así una máxima.
Muy buen Test este el de Socrates, muchas personas en el mundo deberian utilizarlo y asi evitariamos malos comentarios y chismes que no conducen a nada bueno y lo que hacen es envenenarnos el alma.
Excelente tes el de Sócrates todos aprendemos con el
Muy Bueno el Test Pues hay momentos que nos dejamos influenciar por mentes más debiles y de esta manera somos manipulados.
Muy bueno este test, lo deberían de leer casi todos los cubanos que se pasan el día dando chismes de las otras personas sin saber si son ciertos o no.