Fear-The-Walking-Dead

Fear The Walking Dead, el spinoff de la serie más exitosa de AMC basada en el universo de las novelas gráficas de Robert Kirkman, ha regresado este domingo con su segunda temporada. Y, lamentablemente sigue en un estándar de calidad muy bajo, especialmente en comparación con una sexta temporada de The Walking Dead de la que nadie ha podido parar de hablar a pesar de la controversia de su episodio final.

Los fanáticos del mundo postapocalíptico en el que la sociedad humana tiene que luchar por mantenerse de pie de alguna manera a pesar de las extraordinarias circunstancias de caos, violencia y muerte en las que se ven sumergidos, difícilmente van a dejar pasar la oportunidad de disfrutar de aún más contenido relacionado con esa premisa. Después de todo, Fear The Walking Dead aún esa una serie joven, con una primera temporada de apenas seis episodios, y a la que muchos van a tenerle paciencia para ver si termina de arrancar y de establecer del todo a sus personajes. Sin embargo, sigue siendo sosa y sus protagonistas son irritantes no de una buena forma.

Un episodio lento de The Walking Dead tiene más momentos interesantes que todo Fear The Walking Dead hasta ahora. Cada capítulo parece terminar con la promesa de que algo pasará en el siguiente, y nuevamente, nada pasa.

Un mundo en llamas

El primer episodio de esta segunda temporada inicia en medio de un caos nocturno que no sabemos como inició, aunque es fácil hacerse a la idea. No deja de sentirse un tanto estúpido considerando el completo estado de calma desierta de esa zona en las últimas horas del final de la temporada anterior, y nuevamente te quedas pensando en lo lenta que es esta gente para todo, hasta para montarse en un bote.

El mundo se está cayendo literalmente a pedazos, pero en estas personas no parecen sentir miedo o pánico, sino la pequeña ansiedad que te da el llegar tarde a una reunión. No están a la altura de las circunstancias, y no porque no tengan a Rambo (Carol) entre ellos, sino porque parecen no sentir el impacto real de lo qué esta pasando en el mundo. Los ves y sientes que no merecen sobrevivir, tampoco te explicas cómo han logrado sobrevivir, ni para qué. No es difícil preguntarse para qué rayos seguir viendo la serie, pero tampoco es difícil sentir el impulso a darle otra oportunidad, porque quizás mejore, quizás…

A punto de ahogarse

En las escenas de acción en las que los personajes tienen el agua en el cuello y deben tomar decisiones rápidas y entrar en modo supervivencia, los protagonistas de Fear The Walking Dead parecen estar en estado de shock permanente o simplemente ser idiotas. Como espectador no he logrado sentir empatía por ellos y las dificultades que atraviesan, porque simplemente no transmiten nada sustancioso, mirarlos tomar decisiones estúpidas una tras otras es más frustrante que entretenido. Quizás sean los actores, o quizás son los pobres diálogos que les han escrito, quizás es la dirección, o quizás es todo, pero Fear The Walking Dead es aburrida y sus personajes son irritantes.

Están huyendo de una horda de zombies en la oscuridad de la noche y tienen tiempo de llorar a un cadaver desde antes del atardecer, luego llevárselo como si pesara menos que una pluma, jugar con el en el bote, para terminar por arrojarlo al mar en un ataque de ira adolescente luego de tanta ridiculez. Han hecho un chiste de la aparente primera muerte «significativa» de la historia.

Por momentos parece que el episodio trata de hacer ver a Strand como un villano en potencia, y lo que realmente se puede entender es que es el único con sentido común y un par de neuronas funcionando en su cerebro. Sigue siendo para mi el único personaje interesante. Ahora solo queda esperar a ver si al final ya con 12 episodios, en esta serie pasa algo.