¿Qué supone el último episodio de ‘Los 100’ para la relación de Clarke con el resto de protagonistas?

La sexta temporada de Los 100 está cumpliendo la promesa de iniciar un nuevo libro en las vidas de los protagonistas. Tras una primera etapa en la que les veíamos en la Tierra -o en sitios cercanos a ella como el Arca-, esta sexta entrega da un salto en el tiempo de 125 años para llevar a Clarke, Bellamy y el resto a un nuevo planeta en el que poder iniciar una vida tranquila y, con suerte, sin dramas. Obviamente esto no sucede.

Este planeta ha sido encontrado por Monty y Harper en su investigación por los archivos de la nave Eligius desaparecida, y allí han aterrizado sin saber a qué se enfrentan. En los dos primeros episodios les veíamos enfrentarse al eclipse de los dos soles, mientras que en el tercero comenzábamos a descubrir los misterios y peligros de este mundo que explotaban al final del cuarto. 

En el llamado ‘Naming Day’ los fans comprenden que los líderes del pueblo, los Primes, utilizan a sus hijas e hijos para que sean huéspedes de las conciencias de antiguos Primes. Es decir, los ancianos poseen a los más jóvenes controlando su mente y su cuerpo y así renaciendo. Esta «posesión» solo es posible si los sujetos poseen sangre negra, como Clarke (Eliza Taylor).

Cuando la protagonista es paralizada por el doctor, Rusell, líder de los Primes, decide utilizar su cuerpo para introducir en él una nueva consciencia, la de Josephine. Así, la misma Clarke que a la mitad del episodio se abrazaba con Bellamy bajo la promesa de no olvidar nunca lo que significan los unos para los otros, porque son familia, ahora es una extraña en su propio cuerpo. Todo apunta a que volverá a traicionar al ‘Skycru’ aunque no quiera y es que ahora sí que no es dueña de sus actos, ahora todo se complica. 

Fuente: sensacine

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