Un aparato del cuerpo humano, en medicina, es un conjunto de órganos funcionales que no necesariamente son semejantes en su estructura ni comparten un tejido predominante.
Esto, precisamente, es lo que diferencia a los aparatos de los sistemas.
Es un aparato tremendamente importante y, sin dudas, de lo más interesante. ¿Quieres saber más? Mira estos 7 datos que destacamos para ti.
7. Lo mismo, pero al revés
Antiguamente se creía que los órganos reproductivo de los hombres y mujeres eran exactamente los mismos pero invertidos. Creían que la vagina es el inverso del pene, el útero el inverso del escroto y los ovarios el inverso de los testículos.
Hoy en día es muy fácil criticarlos: sabemos exactamente cuáles son los órganos reproductivos y para qué sirven ya que tenemos cientos de herramientas y técnicas para investigar que antiguamente no existían.
6. Las más y las menos
Una característica interesante de nuestros aparatos reproductivos es que en ellos encontramos a las células más grandes y a las células más pequeñas del cuerpo humano.
Las células más grandes del cuerpo humano son los gametos sexuales femeninos, es decir, los óvulos. A su vez, su contraparte, el gameto sexual masculino, el espermatozoide, es la célula más pequeña del cuerpo humano siendo inferior a los 5 micrometros, en promedio.
La más grande con la más pequeña; así es como la magia sucede.
5. Más pequeñas pero más cantidad
Cuando nace, una mujer tiene entre uno y dos millones de óvulos. Al llegar a la pubertad solamente quedarán 300 mil de ellos, y solamente entre 300 y 400 serán ovulados antes de la menopausia. Es decir que de los más de un millón de óvulos con los que nace una mujer, a penas más de 300 serán «fecundables», es decir, potencialmente fecundados.
Por otro lado, un hombre, a lo largo de toda su vida, produce más de 500 mil millones de espermatozoides. Durante una eyaculación un hombre saludable puede liberar 1,2 millones de espermatozoides, es decir que en una sola eyaculación los hombres liberan muchos más gametos que los que una mujer produce durante toda su edad reproductiva.
4. El pene promedio
El pene de cada hombre es diferente; varía según su forma, su color y, por supuesto, su tamaño. Un pene erecto mide en promedio 14,2 centímetros (5,6 pulgadas). Sin embargo este promedio es engañoso ya que la variación de tamaños es muy amplia; el pene erecto más pequeño registrado medía 4 centímetros, mientras el pene más grande medía 26 centímetros (10,2 pulgadas).
Y, aunque no lo creas, eso puede ser un GRAVE problema.
3. La infertilidad es un problema común
En medicina se define a la infertilidad primaria como la incapacidad de una pareja concebir un embrión después de al menos un año se sexo sin protección anticonceptiva.
Dicho en términos simples: la infertilidad es un problema común porque la concepción de un embrión es un proceso complejo y estadísticamente poco probable.
El mejor de los escenarios para que una pareja logre concebir un hijo es que ambos sean saludables, tengan menos de 30 años y, por supuesto, mantengan relaciones sexuales con regularidad. En ese caso las probabilidades de concebir están apenas entre un 25 y un 30 % por mes.
Esas probabilidades disminuyen drásticamente si ambos o alguno de los miembros de la pareja es de mayor edad y/o tiene problemas de salud.
Más allá de estas probabilidades, hay otras formas de quedar embarazada.
2. Importantes pero no vitales
Se puede vivir sin los órganos reproductivos. Está clara cuál es su función e importancia, pero lo cierto es que se puede vivir sin el útero, los ovarios, los testículos o la próstata.
Si existe alguna enfermedad o patología que requiera la extirpación de alguno de estos órganos, la persona puede perfectamente continuar viviendo sin mayores complicaciones médicas más que la necesidad de suplementos hormonales en caso de los ovarios y los testículos.
1. Los órganos reproductivos y el placer sexual
Los órganos reproductivos, en particular los genitales externos, cumplen otra función importantísima: el placer sexual.
La sexualidad es mucho más que la reproducción, y por tanto los órganos sexuales sirven para mucho más que para concebir una criatura.
Los humanos tenemos sexo por placer, lo cual nos diferencia de la mayoría de las especies animales, que solo tienen sexo para reproducirse.




